El anillamiento consiste en poner una anilla en la pata de un ave. En esta anilla consta un remite (de quien la pone, generalmente, una Oficina de Anillamiento, como Aranzadi) y un código alfanumérico, a modo de número de D.N.I. que identifica a cada ejemplar de forma exclusiva. De este modo, si un ejemplar anillado es recapturado, se sabe de qué ave se trata exactamente, y cuándo y dónde se anilló por primera vez.
Históricamente, el análisis de recapturas ha sido empleado para estudiar los patrones de dispersión y migración de aves, además de recambios poblacionales u otros parámetros ecológicos. Hoy por hoy, el uso de programas y modelos basados en el análisis de capturas y recapturas permiten estudiar gran cantidad de aspectos, todos ellos de gran interés para la conservación.
El anillamiento en Europa
En Europa, el anillamiento se gestiona a través de las Oficinas de Anillamiento, cada una de las cuales se ocupa de proporcionar las anillas con su remite, y gestionar las bases de datos que se obtienen a partir del anillamiento con anillas de su remite. En España hay dos oficinas de anillamiento: la de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, fundada en 1949, y la del Ministerio de Medioambiente. En Europa, el anillamiento y sus oficinas son coordinados a través de EURING.
En la medida en que el anillamiento supone la manipulación de aves en vivo y la toma de datos con valor científico, el desarrollo de esta actividad está limitado a personas formadas, cuyo conocimiento y aptitudes permiten el cumplimiento de los dos aspectos más relevantes a la hora de anillar: la integridad de las aves que son capturadas para su anillamiento y la precisión en la toma de datos.
Apartados
- Normativa y documentos
- Hazte anillador
- Recuperaciones
- Grupos de anillamiento
- Personal
- Informes anuales