

RESULTADOS
1. Area de estudio
y datos geológicos.
El trabajo ha sido efectuado
a lo largo de 39 salidas de campo durante las cuales se han efectuado
120 sondeos. Estos se han concentrado en la zona Norte y Noreste de
Gipuzkoa, sobre terrenos con distintas litologías y edades
que van desde el Paleozoico hasta el Eoceno. Los mejores resultados
han sido obtenidos en la periferia de pequeños afloramientos
de calizas y margas del Cretácico Tardío.
Adicionalmente, fueron efectuadas dos prospecciones fuera de Gipuzkoa,
para abarcar condiciones o litologías mejor representadas en
otros territorios y sondear sus posibilidades potenciales. Una de
ellas examinó materiales Triásicos, ofitas del Keuper
y lavas basálticas submarinas Cenomanenses, al sur del Cabo
Machichaco y alrededores de Gernika (Bizkaia); y otra examinó
rocas carbonáticas de fines del Cretácico y sedimentos
continentales Miocenos, en el sur de la Sierra de Cantabria (Alava).
Como en ambos casos no fueron obtenidos resultados positivos, nos
referiremos en lo que sigue exclusivamente a Gipuzkoa.
Los puntos de muestreo son mostrados
en el mapa de la Figura 2. En ella, la mayoría de los puntos
señalados corresponden a varios sondeos (desde 2 hasta 8),
ya que las condiciones geomorfológicas varían sustancialmente
en distancias cortas.
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Las litologías examinadas abarcan: los
granitos Paleozoicos del macizo de Aia-Biandiz; su aureola metamórfica
de gneiss, cuarcitas, pizarras y conglomerados (también
Paleozoicos: Pérmico); areniscas, lutitas y conglomerados
de facies Buntsandstein (Triásico), en el valle de Leizarán
y montes Adarra y Urdaburu; calizas del Jurásico en los
montes Uzturre y Loatzo; sedimentos detríticos Wealdienses
y calizas recifales Urgonianas y Paraurgonianas (Cretácico
Temprano) en algunos puntos de los macizos de Aitzbitarte, Ernio
y Aralar; margas, calizas margosas, calizas compactas, areniscas
y argilitas del Cretácico Tardío, sobre una extensa
banda en el norte del territorio; y areniscas de facies Flysch
en la zona costera entre el río Oria y el río
Bidasoa (Terciario: Eoceno).
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Figura 2. Mapa geológico de Gipuzkoa
(simplificado) y ubicación de los puntos de sondeo.
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Los sondeos efectuados en materiales
Paleozoicos y Permo-Triásicos hasta el momento han dado muy
pobres resultados. Un hipotético potencial probablemente se
encierra, bajo condiciones topográficas favorables, en areniscas
y esquistos del Triásico. De modo parecido, las prospecciones
hasta ahora efectuadas en materiales Urgonianos sólo han aportado
fauna edáfica y epígea. El mayor interés potencial
se encierra en taludes clásticos sobre terreno impermeable
al pié de escarpes calizos, pero en este medio es muy complicado
efectuar sondeos sin recurrir a medios mecánicos (perforación
o desplazamiento de bloques) para acceder a niveles profundos, no
colmatados por materiales terrígenos de grano fino.
En el flysch costero hemos detectado dos biotopos de interés.
Uno es el caso de túneles artificiales para captación
de agua que interceptan zonas fisuradas en las areniscas, y otro es
el caso de los rellenos de bloques en contacto con la fisuración
de la potente serie de areniscas alternantes con lutitas en la zona
supra-litoral. En varios puntos, por encima del nivel de marea alta,
existen redes de mesocavernas potencialmente interesantes pero, a
la vez, difíciles de muestrear.
Los sondeos más fructíferos hasta el momento se han
concentrado en materiales del Cretácico Tardío. El muestreo
sistemático con cebos ha sido iniciado en varias localidades
de los montes Andatza y Pagoeta, sobre distintas litologías
en torno a pequeños afloramientos de calizas y margas del Cenomanense
y Maestrichtiense-Danés. Estos incluyen calizas y margas areniscosas,
calizas margosas, margas, areniscas, esquistos y argilitas. Detalles
suplementarios son presentados en el siguiente apartado.
2. Datos geomorfológicos
y edafológicos.
El MSS tiene su origen
en los procesos de erosión, tanto mecánica como química.
Los fenómenos mecánicos de descompresión de la roca
en superficie, sobre las vertientes de los valles y el flanco de escarpes
rocosos, la gelifracción, la desagregación física
y química de la zona superficial de la roca, provocan la fragmentación
y desprendimiento de clastos. Los fragmentos rocosos resultantes deslizan
sobre las pendientes bajo la acción de la gravedad formando coluviones.
Estos depósitos coluviales (o "colluvium" de los geógrafos)
se pueden formar en distintas posiciones fisiográficas y sobre
diversas litologías, siendo un fenómeno ampliamente extendido
en zonas montañosas.
El MSS se origina
una vez que los coluviones son recubiertos por un suelo. Si este suelo
es joven y poco espeso, se limitará a los horizontes humíferos
A; con más edad se formará un horizonte de acumulación
B, de mayor espesor, dando origen a un suelo maduro que recubre el conjunto.
El suelo aisla los mesoespacios del MSS del ambiente exterior, de modo
que se amortiguan las oscilaciones climáticas y se forma un medio
hipógeo, oscuro y de elevada humedad relativa. Su límite
superior lo constituye la cara inferior del último horizonte del
suelo, y puede por tanto distar escasos 30-40 cm de la superficie. Su
límite inferior es la roca infrayacente, pudiendo mostrar continuidad
con la zona superficial de desagregación (constituida por fragmentos
sueltos) y con la red de fisuras de la misma, si ésta es lo suficientemente
amplia. En calizas puede estar en contacto con mesocavernas que permiten
el tránsito hacia las redes subterráneas profundas.
Los espacios o vacíos entre los elementos rocosos que constituyen
el coluvión, así como las superficies de estos elementos
(bloques, plaquetas, guijarros), y las fisuras de varios milímetros
en la zona de desagregación, constituyen el habitat transicional
que puede ser poblado por invertebrados hipógeos. Aún existiendo
esta red espacial es necesario que la misma no esté colmatada por
materiales finos, ya que en tal caso se generaría un medio intergranular
en continuidad con el suelo, que podría contener algunos micro-invertebrados
del medio edáfico, pero no fauna hipógea.
Los sondeos efectuados muestran que, aunque potencialmente la presencia
del MSS no está ligada a la naturaleza petrográfica de la
roca, es más probable que se forme y esté mejor representado
en rocas esquistosas que se desagregan fácilmente en láminas
y plaquetas. En granitos y gneiss su desagregación en arenas tiende
a colmatar los espacios, e igualmente en calizas la disolución
genera residuos arcillosos ("terra rosa") que habitualmente
colmatan las fisuras superficiales. Pero cuando se trata de clastos y
grandes bloques de colapso pueden darse situaciones peculiares, con MSS
restringidos. Igualmente suele existir una compleja interdigitación
entre MSS y las zonas anexas colmatadas, tanto lateral como verticalmente.
En el perfil vertical puede existir un horizonte de transición
entre el MSS y el suelo suprayacente, con una mezcla de elementos del
horizonte inferior del suelo y de elementos rocosos, bien procedentes
del coluvión o bien de la zona superficial de desagregación
de la roca. El transporte vertical de materiales del suelo a los espacios
inter-coluviales dependerá también de la textura y tipo
de suelos. Cuanto más finas sean las fracciones mayor probabilidad
existe para la colmatación y no-formación del MSS.
En Guipuzkoa, los principales tipos de suelo sobre los grandes macizos
calcáreos son suelos delgados con un único horizonte A de
tipo úmbrico, de textura arcillosa, clasificados como Cambisoles
réndsicos y Rendzinas. Sobre argilitas y areniscas predominan suelos
también arcillosos, con un horizonte A ócrico y horizontes
subsuperficiales B cámbicos de tendencia ferrálica, clasificados
como Cambisoles gleycos, Cambisoles ferrálicos, Cambisoles dístricos
y Gleysoles dístricos (MERINO et al., 1991). Sobre esquistos predominan
suelos con horizonte A ócrico o úmbrico sobre un B de tipo
cámbico, de textura franco-arcillosa o franca, clasificados como
Cambisoles dístricos y Cambisoles húmicos; también
se presentan suelos delgados sólo con horizonte A úmbrico,
clasificados éstos como Leptosoles dístricos.
Las fuertes pendientes y elevada pluviometría de la región
(1700-2200 mm/a), unido al predominante carácter arcilloso de los
suelos, hacen que éstos tengan una estructura masiva en húmedo,
con deficiente drenaje y elevada densidad aparente. Son suelos ácidos,
con escasa capacidad de intercambio catiónico, y alto riesgo de
erosión, siendo de hecho frecuentes los deslizamientos de ladera
y formación de cárcavas en terrenos desprovistos de vegetación
arbórea. Las fracciones finas, limosas y arcillosas, tienden a
colmatar los coluviones de ladera. En consecuencia, el MSS en la región
-comparativamente- está muy poco desarrollado y circunscripto a
pequeñas áreas, por lo que su localización resulta
difícil.
Se expone una tabla-resumen de los sondeos efectuados en la Tabla
1.
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Litología
|
Edad
|
Nº de Sondeos
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Macizo
|
Fauna MSS
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Granito
Gneiss
Cuarcitas
Conglomerados
Pizarras
Areniscas
Lutitas
Conglomerados
Calizas
Calizas
Lutitas
Calizas
Calizas
Calizas
Calizas
Margas
Calizas
Calizas margosas
Esquistos
Areniscas
Argilitas
Flysch |
Paleozoico
Paleozoico
Paleozoico
Paleozoico
Paleozoico
Triásico
Triásico
Triásico
Jurásico (Dogger)
Jurásico (Malm)
Cretácico (Weald)
Cretácico Temprano
Cretácico Temprano
Cretácico Temprano
Cretácico Temprano
Cretácico Tardío
Cretácico Tardío
Cretácico Tardío
Cretácico Tardío
Cretácico Tardio
Cretácico Tardío
Eoceno |
4
4
4
6
8
4
6
6
4
4
2
8
8
4
6
4
8
8
8
8
2
4
|
Aia-Biandiz
Aia-Biandiz
Aia-Bidasoa
Pikoketa
Aureola PM
Adarra
Leizarán
Leizarán
Uzturre
Uzturre
Domo de Ataun
Ernio
Aralar
Aitzbitarte
Aralar
Pagoeta
Pagoeta
Andatza
Andaza
Andatza
Andatza
Jaizkibel-Igeldo
|
-
-
-
Edáfica 1
Edáfica 3
Edáfica 1
-
Edáfica 1
Edáfica 2
-
-
Edáfica 1, 2
Edáfica 1, 2
Edáfica 1
Edáfica 1
Edáfica 1
Edáfica 1, 2
Edáfica-Hipógea 5
Edáfica-Hipógea 6
-
Edáfica 4
Edáfica 1, 3
|
3. Sondeos con fauna edáfica.
Los sondeos sin resultados o con
hallazgo sólo de fauna edáfica, muestran que en estos sitios
no hay un MSS desarrollado y que los espacios no-colmatados no llegan
a configurar un medio adecuado para su colonización por representantes
hipógeos o equivalentes. En estos casos, por su interés
lateral en relación al presente estudio del MSS, los resultados
son expuestos sintéticamente. Distinguimos 4 grandes casos de presencia
de fauna edáfica:
Fauna edáfica 1. Sondeos en coluviones que alcanzan el cortex
de desagregación de la roca, presentando fisuras y espacios milimétricos,
parcialmente colmatados por arenas o arcillas (Figura 3). En estos casos
se han encontrado colémbolos Onychiuridae, Isotomidae y más
raramente Sminthuridae. Eventualmente han aparecido oligoquetos Lumbricidae.
En algunos sondeos en materiales Triásicos han aparecido: mudas
larvarias de Isopoda; juveniles depigmentados pero oculados de quilópodos
Lithobiidae y opiliones Ischyropsalidae (cf. Ischyropsalis nodifera);
opiliones Palpatores adultos de la familia Travuniidae (cf. Peltonychia
clavigera), oculados y de 1,5 mm de talla. Se trata de representantes
de la fauna del medio edáfico presentes en los horizontes del suelo
superior.
Figura 3. Sondeos en coluvión de ladera,
sobre cortex de desagregación de la roca-caja,
con MSS semi-colmatado. Ao, A1 y B = Horizontes Ao, A1 y B del suelo.
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Fauna edáfica 2. Acumulaciones
de grandes bloques y clastos al pié de escarpes calizos, con espacios
desde centimétricos a milimétricos, parcialmente cubiertos
por un suelo delgado sin horizonte B (Figura 4). Presencia de araneidos
Lyniphiidae, Agelenidae, Pisauridae, y más raramente Pholcidae;
algunos ejemplares de opiliones Phalangiidae y Leiobunidae; en dos casos,
presencia de pseudoscorpiones Obisium spp. oculados; numerosas ejemplares
de dípteros Sciaridae, Mycetophilidae sp.1 y Phoridae; poco abundantes
los colémbolos edáficos (Onychiuridae, Isotomidae); algunos
diplópodos Glomeridae y Polydesmidae oculados; sólo ocasionalmente
coleópteros oculados de algunas de las siguientes familias: Carabidae
(Abax, Agonum), Cholevidae (Catops), Staphylinidae (Quedius), Curculionidae,
o Scarabeidae. Se trata de representantes del hemiedáfico (y algunos
endógeos); es una fauna muy similar a la de la zona de entrada
de las cuevas y grietas de lapiaz. En orientaciones Sur o más soleadas
predominan los araneidos y pseudoescorpiones.
Figura 4. Sondeos en acumulaciones clásticas
semi-colmatadas.
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Fauna edáfica 3. Sobre
coluviones bajo suelo espeso con horizontes A y B, parcialmente colmatado.
Presencia de numerosos isópodos terrestres Oniscidae y algunos
colémbolos Onychiuridae; hifas de hongos; larvas y adultos de dípteros
Sciaridae y Phoridae.
Fauna edáfica 4. Una estación en coluvium de tabletas
de esquistos con material arcilloso, muy húmedo. Abundantes diplópodos
Iulidae, larvas y pupas de dípteros.
4. Sondeos con fauna hipógea.
Sondeos con hallazgo de fauna hipógea
fueron obtenidos en materiales del Cretácico Tardío, bajo
suelos de tipo Cambisol dístrico o húmico (sobre esquistos)
y Leptosoles dístricos y réndsicos (sobre esquistos, margas
y calizas margosas). Encontramos dos tipos de situaciones:
Fauna edáfica-hipógea
5. MSS sobre calizas margosas, en la
periferia de pequeños macizos de calizas compactas, cubiertos por
suelos delgados sin horizonte B. Presencia de numerosos colémbolos
Entomobryidae sp.1 y coleópteros Bathysciinae (Cholevidae: Leptodirinae)
cf. Bathysciola schiodtei Bolívar; micelios de hongos; adultos,
jóvenes y larvas de pequeños dípteros Mycetophilidae
sp.2; numerosos ácaros Rhagidiidae de aspecto troglomorfo. Los
fragmentos rocosos están superficialmente tapizados por una película
de arcilla y las fisuras de varios milímetros en las calizas margosas
infrayacentes sugieren que puede haber continuidad con mesocavernas de
las cercanas calizas compactas, ya que el contacto es un cambio lateral
de facies. Se midieron temperaturas de 12-13ºC y el ambiente es hiper-húmedo.
Los ejemplares de mayor talla (los coleópteros Bathysciinae) alcanzan
3 mm, en concordancia con la débil dimensión de la red de
vacíos.
Presentan troglomorfismo, en diverso grado, los ácaros Rhagidiidae
y colémbolos Entomobryidae sp.1 (anoftalmia y despigmentación);
los Bathysciinae, de facies batiscioide, son anoftalmos; los Mycetophilidae
sp.2 son comparativamente de pequeña talla y microftalmos; los
ácaros Rhagidiidae son de talla grande para su grupo (en el edáfico
sin duda existen infinidad de ácaros, pero se trata de microfauna,
no o difícilmente observable a simple vista) y de hábitos
carnívoros. Adicionalmente, llama la atención la ausencia
de representantes típicos del edáfico.
La posición taxonómica de los Bathysciinae, clásicamente
incluidos en la familia Catopidae (JEANNEL, 1924, 1952; CASALE, 1980;
CASALE & RONDOLINI, 1983; ESPAÑOL & BELLES, 1980; ESCOLA,
1980; GIACHINO & SALGADO, 1989), es controvertida. Para algunos autores
es hoy equivalente a Leptodirinae, que quedaría incluida en Cholevidae
o en Leiodidae (FRESNEDA, 1998, 1999; GIACHINO et al., 1999); otros mantienen
la denominación original (DUPRE, 1991, 1992; BELLES & DELIOT,
1983; BELLES & COMAS, 1986); por último, para evitar confusiones,
la mayoría de los autores opta por citarlos como Bathysciinae,
incluyendo o no entreparéntesis su equivalencia con Cholevidae:
Leptodirinae (MOLDOVAN, 1997, 1998; MOLDOVAN & JUBERTHIE, 1998; SALGADO,
1994, 1995) y sin pronunciarse sobre la validez de las diferentes ordenaciones
y denominaciones propuestas. Nosotros seguimos aquí este último
criterio.
Fauna edáfica-hipógea 6. MSS sobre esquistos y margas esquistosas.
Algo más alejados de los afloramientos de caliza antes citados
y con suelos de variable espesor. Presencia de numerosos isópodos
terrestres oculados Oniscidae (Oniscus, Armadillidium); colémbolos
Entomobryidae sp.2; numerosas larvas y pupas de dípteros Sciaridae
y Phoridae; pequeños araneidos Agelenidae aparentemente juveniles;
algunos raros diplópodos Iulidae oculados y pigmentados. En las
estaciones más húmedas, de orientación N, la temperatura
era de 12ºC y los colémbolos eran abundantes, faltando los
araneidos; en cambio, en estaciones con orientaciones S y W el ambiente
en el MSS era mucho más seco y la temperatura más variable,
oscilando entre 13 y 17ºC en horas diurnas; en este caso los colémbolos
eran mucho menos abundantes, predominando en número los isópodos
y araneidos.
De los grupos citados sólo presentan despigmentación y anoftalmia
los colémbolos Entomobryidae sp.2. Los restantes taxa pertenecen
al edáfico.
5. Otros medios transicionales.
La prospección en el flysch
costero de areniscas ha mostrado que se trata de un medio fisurado y permeable,
el cual presenta acuíferos subterráneos que generan infinidad
de pequeños manantiales y fuentes permanentes. La desagregación
de la roca en arenas y arcillas es poco propicia para la formación
de mesocavernas, pero localmente puede haber situaciones interesantes.
Un caso lo hemos encontrado en un antiguo túnel artificial para
captación de aguas. La galería, de 40 m de longitud y 2
m de diámetro, intercepta la fisuración. Un derrumbe, a
mitad de recorrido, genera una zona profunda de oscuridad total con microclima
similar al de una cueva natural (Figura 5). El túnel presenta un
canal que recoge el agua de infiltración, generando un pequeño
río subterráneo, emergente, con pozas formadas por ampliación
a expensas de los estratos más blandos. Preliminarmente hemos observado
una asociación parietal en la zona de entrada, en penumbra, con
presencia de dípteros, lepidópteros, opiliones y araneidos.
En zona oscura hemos observado fauna terrestre con predominio de araneidos
y fauna acuática con anélidos hirudineos Gnatobdellida y
pistas en el sedimento arcilloso del fondo, probablemente de anfípodos.
El estudio de la fauna de este túnel parece de interés y
está sólo en su fase inicial.
Figura 5. Túnel en areniscas del flysch
Eoceno (perfil longitudinal). ZE = Zona de entrada,
en penumbra. ZF = Zona fótica, oscuridad acentuada. ZO =
Zona oscura. d = derrumbe.
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Otro caso es el de redes de fisuras
amplias y espacios entre grandes bloques de desprendimiento en la base
de los acantilados costeros. Este medio se ha formado por avance de la
erosión marina y la acción de las aguas meteóricas
sobre la serie alternante compuesta por estratos duros de arenisca y otros
más blandos de lutitas. Los bloques desprendidos llegan a tener
varios metros de lado, dejando amplios espacios en continuidad con una
red de macro y mesocavernas formadas a expensas de diaclasas abiertas
y planos de estratificación en la roca-caja. El medio es progresivamente
más oscuro e isotérmico a medida que se profundiza.
Por encima del nivel de marea alta hemos encontrado galerías en
zona oscura (Figura 6) con una fauna litoral compuesta por: moluscos prosobranquios
(Littorina, Thais); poliquetos perforantes Terebellidae (cf. Terebella
lapidaria) y algunos más raros poliquetos errantes Nereidae; isópodos
Sphaeromatidae (cf. Sphaeroma serratum) y Ligiidae (cf. Ligia oceanica).
Junto a esta fauna, esencialmente marina, hemos hallado en la zona más
profunda representantes terrestres tales como: isópodos Oniscidae
(cf. Porcellio scaber), pseudoescorpiones Neobisiidae (cf. Neobisium maritimum),
y colémbolos Neanurinae (Anurida, cf. A.maritima).
Figura 6. Bloques de desprendimiento y mesocavernas
en el flysch costero Eoceno.
NMM = Nivel medio del mar. NMA y NMB = Niveles de marea alta y baja,
respectivamente.
ZF = Zona fótica. ZO = Zona oscura. fl = fauna litoral oscurícola.
ft = fauna terrestre.
|
Este medio es en parte equiparable
al biotopo litoclásico, pero en zona litoral, y contiene una fauna
transicional entre los biotopos marinos de la zona intertidal y los terrestres;
estos últimos, en zona oscura, constituyen una especie de mesocavernas,
albergando formas microftalmas (pseudoescorpiones Neobisium, colémbolos
Anurida) y una fauna que en gran parte es aún desconocida.
6. Biocenosis del MSS: Discusión.
El MSS detectado comprende una
red de espacios de débil dimensión, de sólo unos
milímetros de amplitud transversal; aparentemente ésto es
debido a la fácil colmatación cuando los espacios entre
fragmentos de roca son mayores, debido a su vez a la textura arcillosa
predominante en los suelos de la región. La talla de los organismos
capaces de poblar este medio (oscuro, de alta humedad y débil amplitud
térmica) es en consecuencia relativamente pequeña (en comparación
con cavernas o MSS de mayores espacios).
Su proximidad a la superficie (0,5 á 1,5 m; promedio de los sondeos
= 0,8 m) y la elevada pluviometría facilitan el transporte de materia
orgánica desde los horizontes superiores (humíferos) del
suelo. El MSS es rico en recursos tróficos; la reducción
de la materia orgánica por bacterias y hongos probablemente genera
altas concentraciones de CO2 en la atmósfera subterránea,
reduciendo a su vez los niveles de O2 (dato hipotético, ya que
hasta ahora no han sido efectuadas mediciones). Sí ha sido apreciado
en cambio, la infiltración de agua en el dispositivo horizontal
de los cebos, por lo que se trata de un medio sujeto a inundación
periódica, al menos parcialmente.
Las biocenosis del MSS halladas en la región difieren de las del
medio edáfico por su menor diversidad y distinta composición;
geomorfológicamente el MSS se distingue del medio edáfico
o endógeo (horizontes Ay B del suelo) tanto por su textura como
por su porosidad: débil, de tipo intersticio, en el edáfico,
mientras que en el MSS es de fuerte porosidad, con fisuras y espacios
mayores e intercomunicantes. A primera vista el MSS podría ser
considerado como un ecotono o zona de transición, en razón
de su posición y sus dos contingentes faunísticos, epígeo
e hipógeo. Este podría ser el caso en los sondeos de tipo
6. Pero los sondeos de tipo 5 muestran más bien que se trata de
un compartimento o biotopo particular del medio subterráneo: la
fauna hipógea es predominante y variablemente troglomorfa. No obstante,
no es un compartimento estanco, como lo prueba que hasta él acceden
dípteros fungívoros Mycetophilidae procedentes de superficie.
Esta biocenosis del MSS se caracteriza por un nivel de detritívoros
compuesto básicamente por colémbolos Entomobryidae y coleópteros
Bathysciinae (Cholevidae: Leptodirinae), más las larvas y adultos
de Mycetophilidae, y otro nivel de predadores representado por los ácaros
Rhagidiidae carnívoros. Se trata en consecuencia de una comunidad
original, distinta a las biocenosis clásicas descritas de cavernas
y del edáfico.
Comparativamente, en la región Nor-pirenaica, el MSS está
muy bien desarrollado en depósitos morrénicos y coluviones
de ladera en media y alta montaña. Muchos de éstos depósitos,
de gran espesor, han sido originados por procesos de erosión y
deposición asociados a los ciclos glaciares del Pleistoceno y a
la repetida acción hielo-deshielo durante el Holoceno. Estas condiciones
geomorfológicas están presentes incluso hoy en las zonas
de alta montaña, con el resultado de MSS extensos y no colmatados
(JUBERTHIE & DECU, 1994; JUBERTHIE et al., 1980, 1981). Por el contrario,
en la región vasca, estos procesos han tenido menor incidencia
debido a la menor altitud y al clima de tipo atlántico, con el
resultado de MSS restringidos, con una red de vacíos de escasas
dimensiones, y propensos a la colmatación.
En cuanto a la fauna del MSS, de modo comparado, en la región Nor-pirenaica
ha sido reportada la presencia de una gran diversidad de coleópteros
Trechinae y Bathysciinae, y también algunos diplópodos,
siendo en cambio muy raros otros grupos, aunque cabe decir que la mayoría
de los trabajos se ha centrado sólo en la recolección y
estudio de coleópteros (BELLES & DELIOT, 1983; DELAY et al.,
1983; GENEST & JUBERTHIE, 1983; GERST, 1983; JUBERTHIE & BOUILLON,
1983; JUBERTHIE & DECU, 1994). En nuestro caso los colémbolos
y ácaros son predominantes, siendo también frecuentes los
dípteros, y menos abundante y diversa la representación
de coleópteros Bathysciinae; los Trechinae no han sido encontrados
(aunque también están muy escasamente representados en las
cuevas de la región vasca).
www.aranzadi-sciences.org
e-mail: cegalham@yahoo.es
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