

MATERIAL
Y METODOS
El MSS comprende la zona superficial de
degradación de la roca situada por debajo de los horizontes del
suelo y los espacios (de al menos varios milímetros) entre fragmentos
de roca sueltos no colmatados por materiales finos. Generalmente en el
karst está mucho peor representado que en otros terrenos. Lo más
sorprendente de este medio hipógeo que infrayace al suelo es que
en él se encontraron, junto a fauna edáfica o endógea,
algunas especies comparables a los troglobios. RACOVITZA (1983) mostró
que en algunos casos estudiados en Rumania existía cierta continuidad
de habitat entre las cavernas y el MSS, el cual se extendía fuera
del karst. Algunas poblaciones de coleópteros Bathysciinae y Trechinae
raras en el karst han sido encontradas como abundantes en el MSS; existe
también el caso inverso; y por último, el caso de MSS que
alberga sus propias y singulares poblaciones de invertebrados.
Las investigaciones han sido llevadas a cabo mediante sondeos según
una combinación de los métodos de ANDERSON (1977), TURQUIN
& BOUVET (1977) y JUBERTHIE et al. (1981). Las observaciones geomorfológicas
se han efectuado en puntos de afloramientos rocosos, en cárcavas
de talwegs que recortan perfiles de suelo y, sobre todo, en lugares expuestos
por el corte topográfico de caminos de segundo orden y pistas forestales.
El método de sondeo que se ha revelado más idóneo
consiste en la realización de catas mediante el empleo de azadas
manuales en taludes de caminos o declives naturales. En ocasiones ha sido
necesario remover bloques de desprendimiento superficiales; en otros casos
se ha trabajado excavando lateralmente desde el talud sobre perfiles prácticamente
expuestos. Normalmente la profundidad de excavación ha sido inferior
a 1,5 m.
Los cebos utilizados en todos los casos han sido de queso aromático
y dispuestos como atrayentes, no como trampas permanentes. La utilización
de trampas se desaconseja ya que cualquier involuntario olvido puede ocasionar
la destrucción de poblaciones de invertebrados en estos habitats
especiales. En consecuencia, no han sido utilizados líquidos conservadores,
sino que los cebos han sido revisados directamente.
Se ha experimentado con lapsos de tiempo variables, desde 3 á 21
días a partir de su colocación, obteniéndose los
mejores resultados a partir de los 15 días. Por encima de 18-20
días la descomposición del cebo es acentuada y la cantidad
de fauna disminuye. Los ejemplares de fauna han sido colectados mediante
empleo de pinzas, pinceles y/o tubo aspirador, y trasladados a tubitos
con alcohol 75º. Destacamos que la microfauna no ha sido estudiada,
limitándose la presente nota a macrofauna visible a simple vista
(aunque en algunos casos es de talla próxima o incluso inferior
al milímetro).
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El dispositivo de los cebos es mostrado
en la Figura 1. El cebo está colocado en un envase de amplia
boca (que facilita su recogida), orientado hacia la red de mesocavernas.
Una lámina perforada de plástico lo separa en dos niveles,
horizontales, de modo que el superior resulte más aireado en
caso de que el inferior recoja agua de percolación. Dentro
del contenedor y sobre el mismo se disponen guijarros y rocas imitando
la continuidad del biotopo interceptado. El sondeo es cubierto con
el material de excavación (para mantener el microclima del
mismo) y disimulado en superficie para evitar remociones indeseadas.
La ubicación exacta del punto de sondeo no es señalizada
en superficie, sino registrada mediante datos topográficos
que permiten luego su re-localización. Para este fin se ha
utilizado el método topográfico habitual en espeleología,
con uso de cinta métrica, brújula y clinómetro
Shuuntos. |

Figura 1
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Los datos geomorfológicos y de
características del habitat han sido tomados in situ, donde se
ha observado la fauna presente con lupa de 5 aumentos; el material colectado
ha sido estudiado con microscopio (200 aumentos) en laboratorio.
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