COMENTARIOS BIOESPELEOLÓGICOS


Un amplio grupo de lagartos, lagartijas y tuqueques habita en los escarpes rocosos de las cumbres de tepuys. Sus hábitos rupícolas los hacen particularmente aptos para desplazarse por paredes verticales y superficies de roca en la zona de entrada de simas y cuevas. Por otro lado, muchas de las cavidades de los tepuys, desarrolladas en cuarcitas, presentan bocas de gran amplitud; en las simas suele existir un primer nivel, iluminado, que posee vegetación en su fondo, incluso a gran profundidad (superior a -300 m en Sima Aonda y Sima Auyantepuy Norte; y superior a -100 m en muchas otras simas). Este ambiente, aunque generalmente es muy húmedo, presenta biotopos similares a los de superficie, incluyendo turberas sobre roca, campos de bromelias, helechos arborescentes, bosquecitos de Bonnetia y otras especies propias de arbustales altotepuyanos. Por lo que suele albergar especies de anfibios que viven ahí de modo permanente o han caído de modo accidental y han encontrado recursos suficientes para sobrevivir. A estas zonas de entrada, iluminadas, siguen otras en penumbra, de variable extensión.

El biotopo de los lagartos, que se desplazan sobre las paredes rocosas de las cuevas (secas o húmedas), es equivalente al de la denominada "asociación parietal" de fauna troglóxena en las cuevas europeas. Serían representantes de esta asociación lagartos de los géneros Anadia, Arthrosaura, Neusticurus, Anolis, Phenacosaurus, Plica, Tropidurus, y probablemente otros aún no reportados.

Otros troglóxenos regulares incluyen formas muy higrofílicas que acuden a estos ambientes de entrada y transicionales por su carácter hiper-húmedo y de menores oscilaciones térmicas. Las zonas en penumbra también constituyen un biotopo de descanso para especies de hábitos nocturnos que, en la superficie, frecuentemente se refugian de día en grietas, bajo rocas y en tubos de bromelias. Este amplio grupo incluye numerosos anfibios, sobre todo de los géneros Stephania, Tepuihyla, Eleutherodactylinae del grupo unistrigatus y, en menor proporción, Oreophrynella, Otophryne, y algunas especies de Leptodactylus (como L.rugosus, colectado en Sima Aonda). Adicionalmente, de modo accidental, pueden ser encontradas muchas otras especies de herpetofauna.

Esta fauna de la zona de entrada de simas y cuevas tiene un carácter troglóxeno y se presenta igualmente en biotopos parecidos pero que son mucho más frecuentes en los tepuys, como son las redes y sistemas de cañones, zanjones y grietas. Existe una completa transición entre las redes de cañones y las cuevas, como es ejemplificado por la Sima Auyantepuy Norte (-320 m), que se abre en el centro de un extenso campo de grietas.

Hasta ahora, el hallazgo en la zona oscura, más profundo, ha sido el de ranas Stefania riveroi y una especie de Eleutherodactylinae, en la cota -68 de la Sima Yuruaní 1, cavidad situada a 2.300 m de altitud. Esta galería es recorrida por un río subterráneo, pero presenta algunas claraboyas en comunicación con el fondo de un cañón, por lo que incluye algunas zonas en penumbra alternadas con la zona oscura. A la vez, está próxima al fondo del pozo de entrada, de 50 m de desnivel, el cual presenta vegetación de bromelias sobre un relleno de grandes bloques. Sin embargo, no se trata de ejemplares caídos accidentalmente, ya que es una galería horizontal; en ella los anfibios se han refugiado por sus preferencias de alta humedad y condiciones isotérmicas, probablemente. La temperatura en la galería es constante, de 12ºC, mientras que en superficie osciló durante nuestra estadía entre 17ºC y 7.5ºC. En otros tepuys , a esta altitud, se han encontrado variaciones térmicas diarias de entre una máxima de 25ºC y una mínima de 1ºC (GALAN, 1992).

En el fondo de otras grandes simas, como Aonda (-380 m) o Aguapira (-118 m), han sido encontrados lagartos Anolis eewi , Tropidurus bogerti, y ranas Leptodactylus rugosus, pero en zona iluminada, con vegetación y presencia de guácharos (Steatornis caripensis). En Aguapira, las colonias de guácharos que nidifican en la cavidad son de varios miles de individuos. Estos generan un considerable relleno de guano con restos vegetales, el cual sostiene una importante biocenosis de invertebrados, principalmente artrópodos; lo que puede constituir un importante aporte para la alimentación de herpetofauna insectívora.

Algunos de los troglóxenos mencionados (particularmente anfibios Hylidae y Leptodactylidae, y tal vez algunas poblaciones de saurios), probablemente completan su ciclo vital en este biotopo de la zona de entrada de gigantescas simas. Según las hipótesis y definiciones clásicas en Bioespeleología (VANDEL, 1965; BARR, 1968) estos organismos serían "troglófilos", ya que completan su ciclo de vida en las cuevas. GALAN & HERRERA (1998) han discutido esta asignación, por considerarla inadecuada para zonas tropicales, donde son frecuentes cuevas de amplias bocas y gran volumen; y han propuesto una nueva zonación del habitat hipógeo y una re-definición de las categorías ecológicas para cavernícolas. Según ésta, los organismos citados son troglóxenos que habitan en el "ambiente superficial" de las cuevas, independientemente de que completen o no su ciclo vital en ellas.

Es de destacar que en este biotopo, transicional entre la superficie y la zona profunda de las cuevas, aumenta la humedad relativa y se atenúan las oscilaciones térmicas y la intensidad de la luz, lo que hace de éste un ambiente muy propicio para formas higrófilas y crípticas, amantes de la humedad y de la sombra. GORZULA (1992) ha insinuado para especies de Stefania y Tepuihyla que su refugio diurno en tubos de bromelias probablemente se deba a su isotermia y protección contra la desecación, a pesar de que el agua acumulada en las bromelias tiene una alta conductividad y bajo contenido en oxígeno, mientras que de noche estas ranas frecuentan charcas oligrotróficas, con aguas de baja conductividad pero un más alto contenido de oxígeno. Stefania riveroi p.ej. ha sido colectada de noche en superficie, con temperatura ambiente de 12ºC; precisamente una temperatura similar a la hallada, de modo constante, en el interior de la Sima Yuruaní a -68 m (donde fueron colectados otros ejemplares). Este carácter amortiguador de las oscilaciones climáticas es sin duda una de las condiciones buscadas en las cuevas por especies higrófilas altotepuyanas. Otro factor podría ser el carácter de "refugio" que presentan las cuevas como protección ante la predación de formas de superficie. Tales características ambientales son ampliamente generalizables para muchos otros animales troglóxenos distintos a herpetofauna. Su significado evolutivo será comentado en el siguiente apartado.


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