TIPO DE CAVIDAD

Para cada cavidad se indica en 4 campos si se trata de una sima, cueva, sumidero o surgencia, o de una combinación de ambas. La denominación de sima o cueva obedece a la forma de la zona de entrada, horizontal u oblícua en el caso de cuevas y vertical en el caso de simas. Hay 810 cavidades catalogadas como cuevas y 826 como simas. La combinación cueva-sima nunca es utilizada, aunque cabe destacar que muchas cavidades que comienzan como cueva poseen luego en su interior importantes simas interiores, por lo que en el país predominan ampliamente las simas. También es cierto que muchas grandes simas dan acceso en su zona profunda a importantes redes de galerías subhorizontales. Lo que realmente escasean son las cuevas horizontales tan frecuentes en otros países y regiones, y que pueden recorrerse caminando sin necesidad de emplear técnicas verticales.

Las combinaciones más frecuentes son cueva-sumidero, cueva-surgencia y sima-sumidero, no existiendo la combinación sima-surgencia. La denominación de sumidero o surgencia designa los casos en que entra o sale una corriente de agua a través de la boca de la cavidad, respectivamente. Muchos sumideros se sitúan en el contacto entre calizas compactas y otras litologías menos permeables. Las surgencias están más bien condicionadas por el nivel de base local y por la litología; muchas de ellas son manantiales impracticables. Hay 68 sumideros (de un total de 143) y 101 surgencias (de un total de 139) con desarrollo 0, es decir, que sólo son sumideros y surgencias. Pero además hay 23 cuevas-sumidero, 52 simas-sumidero y 38 cuevas-surgencias. De estas últimas, dos cuevas-surgencia (Osinberde y Urtxikiain) son cavidades exploradas mediante buceo, que contienen galerías sumergidas (sifones) que dan acceso posteriormente a galerías aéreas: estas cavidades por tanto tienen desarrollo y desnivel distinto a 0.

Así, en resumen, hay un total catalogado de 1.636 simas y cuevas, y 169 puntos de agua (sumideros y surgencias sólo, con desarrollo 0). 113 de entre las simas y cuevas son a la vez sumideros o surgencias, con galerías penetrables (y por tanto con desarrollo mayor que 0). Debido a que la surgencia de las aguas en el karst tiende a ser muy concentrada, el elevado número de manantiales es a la vez una indicación de la gran cantidad de pequeños macizos y unidades hidrogeológicas en que está fragmentado el karst gipuzkoano. La delimitación de éstos y datos sobre caudales de las principales surgencias pueden consultarse en los trabajos publicados anteriormente citados. Una síntesis comprehensiva puede encontrarse en GALAN (1988, 1993) y GALAN & ETXEBERRIA (1994).


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