

DENOMINACIÓN
Muchas cavidades tienen varios nombres,
habiéndose optado por el uso del topónimo más
representativo como Nombre de la cavidad y colocando los demás
como Sinónimos en el campo respectivo. En las denominaciones
en euskera habitualmente hay leves diferencias entre el léxico
hablado por pastores, agricultores y habitantes de los caseríos
cercanos, por un lado, y lo que es gramaticalmente correcto en el
euskera de uso oficial, por otro. Generalmente los espeleólogos
recogieron las denominaciones de uso local, tal como se pronunciaban,
y éstas han sido corregidas según la normativa recomendada.
El tratamiento informático de gran número de denominaciones
ha traído consigo la introducción de otros criterios.
En primer lugar, los nombres excesivamente largos han sido simpilificados
en lo posible, generalmente eliminando la terminación ko leizea,
ko kobea, o similares, que significan sima de, cueva de, etc., atributos
éstos ya especificados en otros campos. Esto ha ido unido a
la tendencia moderna de los mismos espeleólogos, sobre todo
en sectores con muchas cuevas, de asignar sólo el nombre y
un número a cada cavidad del sector. Véase por ejemplo
las series AK (Akaitz erreka), Aitzbitarte, Aitzabal, Billotza, Lizarreta,
Pardarri, o Uribe, con elevado número de cavidades en cada
una de ellas. En el caso de series, cuando hay claras diferencias
entre simas y cuevas éstas a menudo han mantenido una numeración
propia, pero modernamente se ha optado por una numeración única
(sin importar que sean simas y cuevas a la vez). En las denominaciones
antiguas se usaban los números romanos, pero como los ordenadores
leen éstos como si de letras se tratara, se perdía el
orden correlativo; ésto ha llevado a pasar todas las denominaciones
de cavidades a números arábigos. Igualmente, en series
cortas se usaba la numeración correlativa 1, 2, 3, ... etc.,
hasta 9; pero cuando la serie incluye 10 ó más cavidades
ha sido necesario cambiarla por 01, 02, 03, ... etc., hasta 99, que
nunca es alcanzado: la serie más larga para un sector es la
de AK (Akaitz erreka - Akaitz), con 86 cavidades.
Históricamente, al avanzar en el conocimiento hidrogeológico
de cada macizo, se han agrupado las cavidades por zonas, de modo de
poder luego agruparlas por unidades hidrogeológicas. Se ha
tratado en estos casos de que la denominación de cada cavidad
no se contraponga a la zonal. Esto ha sido a su vez un proceso de
ordenación histórico, necesario para evitar confusiones
y acorde con el avance de las exploraciones.
Un último caso es el de cavidades con igual nombre, pero ubicadas
en distintos macizos o zonas. En estos casos se ha añadido
una terminación para poder diferenciarlas y agruparlas en los
estudios por macizos y zonas. Por ejemplo, Marizulo - Tx (del monte
Txindoki, en Aralar) y Marizulo - Ur (de un pequeño macizo
en Urnieta). En otros casos, una serie de un macizo mantiene el nombre
y la numeración correlativa, y otra cavidad o cavidades de
otro macizo son distinguidas por una terminación que permite
su identificación; por ejemplo: Atxuriko leizea 1, 2 y 3 (de
Izarraitz) y Atxuriko leizea (de Aizkorri, ésta sin número).
Puede entenderse también que, como a menudo los exploradores
han sido personas distintas -que trabajaron en distintas épocas-,
se han dado casos de repeticiones, numeraciones distintas, sinonimias,
etc., lo que ha llevado a complicaciones y a sucesivas reordenaciones
y cambios de sigla. No obstante, las denominaciones actuales han tratado
de mantener un criterio de claridad (eliminando posibles confusiones)
a la vez que tratando de respetar la prioridad de los primeros exploradores
de un sector, la corrección gramatical y la versatilidad en
el manejo informático de los datos.
La denominación de las cuevas aúna así elementos
históricos, linguísticos, hidrogeológicos e informáticos,
tratando de mantener un equilibrio entre ellos a la vez que una necesaria
claridad y concisión para facilitar los estudios aplicados.
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