COORDENADAS UTM

La precisión en la localización de una cavidad depende tanto de la habilidad del espeleólogo para reconocer el terreno y ubicarse en él como de la cartografía disponible, su escala y el sistema de coordenadas utilizado.

En Gipuzkoa, hasta finales de los 70, sólo se contaba con mapas a escala 1:50.000, con coordenadas geográficas (en grados, minutos y segundos), en el denominado sistema Lambert (con meridiano 0º en Madrid). Durante los 80 se empezó a contar con cartografía a escala 1:25.000, al principio sólo para algunas zonas y luego para la totalidad del territorio. Se empezó a usar como meridiano 0º el de Greenwich y se introdujo la cuadrícula del sistema UTM (Universal Transversal Mercator). Ya en los 90 fueron produciendose mapas a escala 1:5.000, con coordenadas UTM exclusivamente. Para algunas zonas, incluso desde fechas tempranas, se pudo contar con la valiosa ayuda de fotografía aérea, a diversas escalas (1:32.000, 1:16.000), y en los 90 con los denominados ortofotoplanos.

La cartografía disponible en las diversas épocas determinó que los espeleólogos prospectores pudieran contar con herramientas cada vez más precisas, a medida que nos acercamos al presente. En los últimos años han aparecido en el mercado los GPS (aparatos geoposicionadores que, mediante el auxilio de varios satélites, dan una lectura automática muy exacta del lugar en que el observador se encuentra); el uso correcto de estos aparatos requiere su continuo calibrado sobre referencias conocidas, y cabe aclarar que el sistema de coordenadas UTM que utilizan es ligeramente distinto al de las coordenadas UTM de los mapas 1:5.000. Con todo, su precisión es alta y su uso tiende a generalizarse. Pero, para este Catálogo, los datos de coordenadas han sido obtenidos en base a la cartografía existente en cada momento.

Por ello, aproximadamente 850 cuevas contaban sólo con coordenadas geográficas, obtenidas sobre los antiguos mapas 1:50.000 en el 70 % de los casos, y sobre mapas 1:25.000 en el 30 % restante (principalmente cavidades de Aralar, que fue el primer gran macizo que contó con un mapa 1:25.000 y el apoyo de fotografía aérea). Las cuevas catalogadas con posterioridad a mediados de los 80 contaron casi sin excepción con coordenadas UTM, calculadas tanto sobre mapas 1:25.000 como 1:5.000 cuando se dispuso de esta versión.

En coordenadas UTM se trabaja en metros; pero debe tenerse en cuenta que 1 mm sobre un plano 1:25.000 equivale a 25 m (a 5 m sobre un plano 1:5.000) y es raro que el prospector alcance esta precisión al situar una cavidad sobre el plano. Los datos en coordenadas geográficas, sin usar decimales, permiten una precisión similar, ya que 1" de latitud equivale a 30 m sobre el terreno; 1" de longitud equivale a 30 m en el ecuador, pero a la latitud de 43ºN (en la cual se encuentra Gipuzkoa) equivale a 16 m. La precisión, en consecuencia, depende más de la escala que del sistema de coordenadas. Pero sobre todo depende del grado de detalle con que logra trabajar el espeleológo. La habilidad para situarse sobre el terreno, sobre todo en las zonas de montaña o de bosque, donde escasean las referencias visibles cercanas, determina en una medida mayor el grado de precisión. Así, hemos podido constatar el caso de referencias antiguas muy exactas (obtenidas en coordenadas geográficas sobre mapas 1:50.000) y también casos de grandes errores en datos en coordenadas UTM obtenidas sobre mapas 1:5.000. El prospector que es poco hábil para identificar en la cartografía lo que ve sobre el terreno, a menudo comete errores significativos, y la imprecisión para situarse curiosamente aumenta al disminuir la escala; es decir, que para muchas personas poco habituadas al trabajo cartográfico, es más fácil que se desorienten sobre los mapas 1:5.000 que sobre otros a mayor escala, tal vez porque no consiguen identificar detalles cuando no tienen referencias destacadas lejanas. Obviamente ésto no se cumple cuando hay puntos cercanos fáciles de identificar. Adicionalmente ha sido común detectar errores de tipeo en UTM; como las cifras son largas (6 ó 7 dígitos) basta equivocarse al tipear alguno de las primeros números para que se produzca un error de kilómetros y éste a menudo pasa desapercibido.

Así, ha tenido que realizarse un gran trabajo de revisión, corrección y conversión de datos para pasar todas las cuevas a coordenadas UTM fiables. El problema principal en el caso del paso de coordenadas Lambert a UTM, es que estos sistemas son totalmente distintos. Inicialmente se pensó que como la diferencia entre el meridiano de Madrid y el de Greenwich es de 3º41'15", bastaría con unas operaciones simples de suma y resta para pasar a coordenadas geográficas con meridiano 0º en Greenwich, y que desde éstas se pasaría con facilidad a las UTM usando los mapas 1:25.000 que contienen ambas. Pronto descubrimos, trabajando sobre puntos conocidos, que las diferencias en Gipuzkoa entre ambos meridianos oscilan en torno a 3º40'58", pero que varían según el lugar, y no sólo en longitud sino también en latitud. Investigando un poco más en la causa de ello enseguida comprobamos que estos sistemas difieren entre sí porque utilizan en la representación gráfica sistemas de proyección distintos: las coordenadas Lambert corresponden a una proyección cónico-secante del hemisferio Norte (a nuestra latitud), mientras las UTM fraccionan el globo terrestre en husos, que luego son desplegados y proyectados de un modo diferente y más exacto. Véase por ejemplo el contorno de Gipuzkoa en ambos sistemas (Figura 1). En consecuencia, se trata de universos distintos, que representan en plano la forma curva de la Tierra, de modos completamente diferentes. No existen tampoco programas que permitan efectuar la conversión de unas a otras coordenadas. Así que hemos tenido que recurrir a plotear una a una cada coordenada antigua y pasar luego el punto a mapas con coordenadas UTM. Esto ha sido hecho para más de 600 cavidades. También ha sido necesario volver a situar las cavidades cuando había datos erróneos, en los cuales la descripción del sitio en que se situaba la cavidad no coincidía con las coordenadas, pero que podían volver a reconstruirse mediante datos de triangulación, descripciones y croquis de situación.

Pueden encontrarse pequeñas diferencias (en torno a 20 m en planta) en los datos UTM de algunas cavidades, según si éstas fueron calculadas sobre la 1ª edición de los mapas 1:25.000, la 2ª edición de los mismos, o la versión 1:5.000 actualizada; puede comprobarse que la cartografía difiere levemente entre unas y otras versiones, particularmente en zonas boscosas y de montaña, con menor precisión en los puntos geodésicos de control. Así, los datos UTM obtenidos sobre mapas de hace 20 ó 10 años son ligeramente menos precisos que los calculados sobre la más moderna (y exacta) versión, sobre la cual han sido ploteados una vez corregidos.

Los datos corregidos que presentamos tienen por tanto una alta precisión en su cálculo, siendo la mayor fuente de imprecisión la variable habilidad para ubicarse de los diferentes prospectores. Al respecto, 400 cavidades corresponden a aportes de otros grupos e informantes, pero aún en el caso de la SCA, hay muchas diferencias de precisión entre diferentes espeleleólogos, como también ocurre en la calidad de las topografías. Por ello, contra la común opinión de citar sólo -colectivamente- al grupo que aporta los datos, creemos que un auténtico catastro de cavidades debería incluir, como se hace internacionalmente, el nombre de los autores (al igual que en las publicaciones). En este Catálogo, por tanto, la fuente de información puede decirse que es relativamente incompleta. No obstante en los dossiers de cada cueva (en los archivos) en la mayoría de los casos consta el nombre de los autores de la información presentada, siendo éstos los únicos responsables de la exactitud de la misma.

Los datos de altitud son acordes en general con los correspondientes a las coordenadas UTM en esos puntos. Pequeñas diferencias de apreciación son debidas a correciones de campo. Esto se debe a que las curvas de nivel están basadas en la aplicación de métodos fotogramétricos a la foto aérea, con lo que tienden a representar el relieve algo más suavizado, p.ej. en zonas con paredes verticales y pendientes muy abruptas, y también, en zonas de bosque, donde dolinas, escarpes, cañones y depresiones kársticas menores, visibles en campo no son detectables en las fotografías. Adicionalmente, puede llamar la atención la existencia de algunos casos en los cuales dos cavidades tienen iguales coordenadas pero distinta altitud: en estos casos se trata de bocas colgadas en paredes verticales a diferentes alturas. La precisión por lo demás coincide con la de las coordenadas, ya que los datos obtenidos con altímetro u otros métodos han sido luego corregidos con la cartografía.


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