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INTRODUCCION
Datos obtenidos durante la última década sobre fauna cavernícola
tropical, cavernícolas en jóvenes cuevas de lava y organismos
de habitats transicionales, han modificado profundamente las
concepciones tradicionales sobre la adaptación y evolución de
la fauna cavernícola (ILIFFE, 1990; HOWARTH, 1991; DANIELOPOL
& ROUCH, 1991; GALAN, 1995, entre otros). Estudios eco-fisiológicos,
genéticos y etológicos, tanto en zonas templadas como tropicales,
han aportado a su vez clarificadora información (WILKENS, 1988;
KANE & CULVER, 1991; MATHIEU & TURQUIN, 1992). Gran parte de
la polémica actual deriva de las múltiples hipótesis que han
sido propuestas para explicar casos locales y modelos teóricos
(CHAPMAN, 1986; PECK, 1990; BUSH, 1994; TRAJANO, 1995). Estas
a menudo han sido presentadas -defendidas o criticadas- como
interpretaciones contrapuestas.
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Las
hipótesis clásicas que han sustentado el conocimiento teórico de la bioespeleología
(VANDEL, 1965; BARR, 1968) estuvieron basadas únicamente en ejemplos de
zonas templadas. En términos biogeográficos los troglobios de zonas templadas
eran considerados relictos y su evolución cavernícola se consideraba comandada
por los grandes cambios climáticos del glaciarismo Plio-Pleistoceno. Se
pensaba que era necesaria la eliminación de poblaciones de superficie
para aislar a los cavernícolas estrictos; y que la evolución posterior
de éstos, bajo la peculiar presión de selección del ambiente hipógeo,
conducía a las características troglobias. Como durante los episodios
fríos muchas cuevas templadas experimentaron una reducción de recursos
tróficos, se asociaba la adquisición de troglomorfismos y la adopción
de una estrategia de vida de la K a la escasez de recursos y a mecanismos
de economía de energía, o bien, a ortogénesis (BARR, 1968). La falta de
troglobios en zonas tropicales era supuestamente debida a la ausencia
de vicisitudes climáticas y a la abundancia de recursos (MITCHELL, 1969).
En
esta visión general está implícita la idea de que la especiación y evolución
de la fauna cavernícola ocurre alopátricamente. Las ideas -fuertemente
predominantes- de MAYR (1963, 1983) sobre la alopatría como modo cuasi-único
de especiación, contribuyeron a reforzar esta visión, y los alopatristas
más ortodoxos aún siguen sin aceptar que la especiación es posible en
presencia de flujo de genes. La especiación alopátrica es consistente
con la idea de que la evolución cavernícola requiere una considerable
cantidad de tiempo y con el hecho constatado de existir muchos ejemplos
de vicarianza, particularmente en stygobios.
Un aporte importante a la comprensión de los procesos evolutivos en cavernícolas
fue el hallazgo en cuevas tropicales de organismos que son claramente
no-relictuales (CHAPMAN, 1986). A diferencia de lo que ocurre en zonas
templadas, muchos troglobios tropicales tienen parientes epígeos, no-troglomorfos,
taxonómicamente próximos, a veces co-habitando en la misma cueva (RODRIGUEZ
& BOSQUE, 1990; KANE & CULVER, 1992).
En
las últimas décadas, la investigación en el campo evolutivo ha mostrado
que los modos de especiación simpátrico y parapátrico no sólo son posibles,
sino que son ampliamente predominantes en la Naturaleza en los grupos
zoológicos que comprenden el mayor número de especies (BUSH, 1975, 1994;
OTTE & ENDLER, 1989).
HOWARTH
(1986, 1993), CHAPMAN (1986), y GALAN (1982, 1993, 1995), entre otros,
han señalado que la especiación en cavernícolas puede ocurrir simpátrica
o parapátricamente con más frecuencia de lo que ha sido supuesto previamente,
y que la alopatría en muchos casos es un resultado posterior que afecta
a la distribución, pero no al mecanismo de especiación ni a la especialización
troglobia. Una visión similar está emergiendo para la fauna acuática subterránea
(ROUCH & DANIELOPOL, 1987; YAGER, 1987; KANE & CULVER, 1992). Ejemplos
de cuevas lávicas han podido demostrar una escasa antigüedad del habitat,
lo que confirma sin lugar a dudas que la evolución troglobia puede ser
un proceso rápido en el tiempo (HOWARTH, 1991).
Hoy
resulta claro que aunque los troglobios son característicos del ambiente
profundo de las cuevas, no son exclusivos de éstas de modo absoluto; algunos
de ellos -pero no todos- pueden presentarse facultativa o simultáneamente
en habitats próximos o transicionales (como el medio subterráneo superficial
-MSS- o el intersticial). Sin embargo, la mayor parte de la fauna edáfica
e intersticial no es cavernícola ni troglomorfa, existiendo considerables
diferencias ecológicas y biológicas entre estos conjuntos faunísticos.
Aunque
hoy emerge una visión de mayor complejidad, donde resulta difícil generalizar
reglas simples para todos los casos presentados por los distintos grupos
zoológicos, es posible elucidar lo esencial de la evolución troglomorfa
de los cavernícolas, caracterizada precisamente por la acentuada convergencia
de caracteres morfológicos, fisiológicos y comportamentales. Ello requiere
redefinir conceptos y ordenarlos de modo que no se presten a confusiones
semánticas.
El objetivo del presente trabajo es revisar los conocimientos más recientes
obtenidos en las áreas de genética y ecología evolutiva, e integrarlos
con los hallazgos bioespeleológicos producidos como consecuencia del estudio
de sistemas tropicales, cuevas lávicas y ambientes transicionales, con
el propósito de establecer una síntesis actualizada de los conceptos en
bioespeleología.
El
trabajo está dividido en tres partes. En la primera parte se analizan
las características del medio hipógeo y cómo éstas determinan un gradiente
de adversidad creciente a medida que se profundiza en las cavidades. Este
planteamiento va acompañado de una re-definición de la zonación hipógea
y su relación con ambientes transicionales, tanto en zonas templadas como
tropicales.
Explicar cómo la adversidad creciente del medio subterráneo determina
el proceso de colonización activa de las cuevas y la aparición de adaptaciones
(troglomorfismos) en los organismos cavernícolas, constituye el objetivo
principal de la segunda parte.
La
última porción del estudio se inicia con una revisión del concepto de
especie y la importancia aparente del aislamiento reproductivo; para luego
profundizar en las evidencias que sustentan los modos de especiación no-alopátricos
en ambientes superficiales, y con mayor detalle en sistemas cavernícolas.
El estudio culmina con una re-definición del sistema de clasificación
de la fauna de cuevas de Schiner-Racovitza basada en los conceptos tratados
a lo largo del trabajo.
Las
fuentes de obtención de datos son muy diversas, pero una parte esencial
de la interpretación se basa en observaciones en cavernas de diversa litología
(calizas, lava, yeso, cuarcitas) de zonas tropicales y templadas, principalmente
de América Latina y el Caribe (Venezuela, Brasil, Argentina, Cuba, Antillas
holandesas), Europa (España y Francia) y Africa (Guinea Ecuatorial, Islas
Canarias).
El texto no sólo concierne a la particular evolución de las especies cavernícolas;
también aborda diversos conceptos biológicos modernos y el fondo geológico
y geomorfológico que acompaña a la evolución orgánica.
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e-mail: cegalham@yahoo.es
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