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CONCLUSIONES
La
información obtenida sobre cavernícolas tropicales hace emerger
una nueva visión sobre la adaptación y evolución de la fauna cavernícola.
La visión clásica, basada en ejemplos de zonas templadas, condujo
a la concepción de las cavernas como "refugio pasivo" y a la teoría
ortogenética de VANDEL (1965). Varias piezas encajaban en esa visión:
la ausencia de troglobios en los trópicos, los efectos del glaciarismo
y la escasez de recursos tróficos en cuevas templadas, el carácter
relicto de los troglobios templados, y las ideas predominantes del
modelo alopátrico de especiación.
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La
visión clásica fue cambiando y derrumbándose ante la nueva evidencia.
Varios puntos quedaron firmemente establecidos: la existencia de troglobios
en los trópicos, en cuevas de diversa litología y en medios transicionales;
la existencia de formas troglomorfas tanto relictas como no-relictas en
cuevas tropicales con variables cantidades de recursos tróficos; la escasa
antigüedad del habitat en algunos casos (sobre todo cuevas lávicas y cuevas
anchihalinas), la cual probaba que la evolución troglomorfa podía desarrollarse
en poco tiempo; la inexistencia de grandes cambios climáticos en los trópicos,
lo cual probaba que ésta no era la fuerza conductora del proceso y que
la adaptación de los organismos a las cuevas ocurría activamente. Se polemizó
sobre el valor adaptativo (o no) de los caracteres troglomorfos (tanto
constructivos como regresivos) y surgieron múltiples hipótesis para tratar
de explicar cómo podía proceder la evolución cavernícola y qué podía causar
el troglomorfismo en las más diversas regiones y grupos zoológicos. Pero
dos ideas -subyacentes- seguían tiñendo la interpretación y confundiendo
los hechos: la idea del habitat hipógeo como entidad única y la idea alopátrica
de que era necesario el aislamiento por barreras geográficas para permitir
la divergencia y producir la especiación y posterior evolución troglobia.
En el presente trabajo hemos indicado que la evolución de los cavernícolas
no es distinta a la que opera de modo general en la Naturaleza. Los organismos
colonizan los ambientes disponibles y se adaptan a ellos, y en la medida
en que lo hacen van siendo modificados por las fuerzas selectivas del
ambiente.
La investigación moderna en el campo evolutivo ha establecido que los
modos de especiación sympátrico-parapátrico no sólo son posibles, sino
que están ampliamente extendidos en la Naturaleza, particularmente entre
los invertebrados, que son los grupos de organismos más numerosos en especies.
Existen suficientes recursos genéticos en las especies para explicar el
Efecto Wallace, la especialización creciente por selección de habitat,
y la deriva adaptativa sensu HOWARTH (1986) y BUSH (1975). La especiación
en cavernícolas puede lograrse fácilmente como corolario de selección
divergente durante el proceso de adaptación de una población al habitat
hipógeo. A través de mecanismos intrínsecos de aislamiento pre-cópula
puede completarse la especiación de cara al flujo de genes. Así, no son
necesarios grandes cambios climáticos, regresiones marinas, o extinciones
de poblaciones epígeas, para permitir la especiación y evolución troglobias.
Hemos indicado que en la entera historia evolutiva de un linaje pueden
ocurrir varios episodios de especiación, a la vez que pueden estar intercalados
eventos vicariantes. La investigación bioespeleológica ha probado que
la especiación simpátrica también puede actuar en la diferenciación troglófila
de su ancestral epígeo. Una gran cantidad de variación y cambio adaptativo
se puede producir antes de la especiación, y puede proseguir luego como
evolución filética, por lo que el cambio no se restringe sólo al momento
en que la especiación ocurre. También ha sido demostrado que la especialización
troglófila no es necesariamente una fase intermedia de la evolución troglobia;
puede ser un proceso propio, distinto a la especialización troglobia.
Tanto los troglófilos como los troglobios son formas adaptadas a la vida
en las cavernas, sólo que tienen distintas estrategias de vida y están
adaptados a diferentes condiciones y a distintos biotopos. Esta apreciación
nos ha llevado a cuestionar la unidad del habitat hipógeo como entidad
única.
Es posible y conveniente establecer una distinción entre diferentes ambientes
en el habitat hipógeo, ya que las cavernas muestran una fuerte zonación.
Y también debe establecerse diferencias entre el habitat hipógeo cavernícola
y otros habitats transicionales (como MSS, edáfico, crevicular e intersticial)
.
De modo simple hemos postulado y definido tres ambientes en las cavernas,
de adversidad creciente a medida que se profundiza; en cada uno de ellos
predomina un tipo de organismos cavernícolas: los troglóxenos en el ambiente
superficial, los troglófilos en el intermedio, y los troglobios en el
ambiente profundo. Nuestras propias observaciones sobre un gran número
de cavidades en diversos países y litologías son consistentes con esta
visión; particularmente, la mayor abundancia de troglófilos en los trópicos
es coincidente con la mayor extensión del ambiente intermedio y con una
gran riqueza de recursos tróficos en este último. Invariablemente los
troglobios terrestres son hallados en el ambiente profundo, que generalmente
es oligotrófico. Para los troglobios acuáticos carece de sentido la zonación
anterior pero, en muchas ocasiones, el papel ecológico del ambiente intermedio
es desempeñado por habitats transicionales.
Lo peculiar del ambiente profundo de las cuevas ("deep cave" ambiente)
es que ocupa una posición extrema: es el ambiente más profundamente incluido
en el subsuelo de la corteza terrestre y por tanto está muy alejado de
las fuentes de producción primaria de superficie. Su paralelo en el mar
lo constituye el habitat abisal de las grandes profundidades marinas.
Por su carácter de habitat extremo, la severidad de las condiciones ambientales
es máxima. El elevado grado de troglomorfismo de los seres que habitan
en el ambiente profundo probablemente tenga su más sencilla explicación
en las similares y fuertes presiones selectivas que reinan en este habitat
extenso y adverso, y relativamente homogéneo sin importar la latitud.
Dado
que son muy diversos los grupos zoológicos que colonizan las cuevas, que
esta activa invasión ha ocurrido en distintas épocas (y sigue ocurriendo
actualmente), y que están involucradas variables condiciones locales (abióticas
y bióticas), es imposible llegar a una generalización válida para dar
cuenta de todos los casos y situaciones presentadas por los cavernícolas.
Los estudios locales sobre casos específicos seguirán aportando nueva
luz sobre los múltiples factores involucrados. Pero, es posible reconocer
unas grandes líneas o tendencias generales.
A lo largo de la zonación propuesta se incrementa la escasez de recursos
y la estabilidad climática. En el ambiente profundo las condiciones adversas
alcanzan valores máximos: perpetua oscuridad y elevada humedad relativa,
altas concentraciones de CO2 y otros gases, alta radioactividad natural,
limitaciones al desplazamiento en una red espacial laberíntica, condiciones
ecológicas severas, con fuerte variabilidad en el suministro de nutrientes
y escasez periódica de los mismos. Todo ello determina unas condiciones
de alto stress para los organismos y, por tanto, un gran potencial para
el cambio.
El
troglomorfismo (variable de un grupo zoológico a otro) es una cuestión
de grados. El más alto grado de modificación troglomorfa está asociado
a las más severas condiciones del ambiente profundo, pero nótese que tales
condiciones pueden mostrar una amplia gama de variabilidad (espacial y
temporal, a lo largo de la historia geomorfológica de una región), por
lo que no es posible hacer una generalización simple.
Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, la redefinición de las categorías
clásicasdel sistema Schiner-Racovitza no se basa en términos de si los
organismos completan o no su ciclo de vida en las cuevas, sino en qué
ambiente y de qué modo lo hacen. Por tanto, no se establece que sea en
base a una exclusividad absoluta o estrecha restricción a un biotopo,
sino de un modo más amplio, admitiendo que no hay límites estrictos sino
gradientes. Los cavernícolas pueden completar su ciclo vital en un biotopo
y habitar preferentemente en él, pero también algunos pueden utilizar
temporalmente biotopos próximos o transicionales, si las condiciones son
adecuadas. El troglomorfismo resultante está en relación con la adversidad
del medio y con el potencial interno del organismo. Hemos evitado polemizar
sobre el factor "tiempo de residencia en las cuevas" ya que, aunque es
probable que con más tiempo se acumule un grado mayor de modificaciones,
también es posible que intervengan procesos rápidos de modificación, como
en casos de recombinación genética, paedomorfosis o neotenia, los cuales
a menudo están pleiotrópicamente relacionados y morfogenéticamente integrados.
Por otro lado, también interviene el grado de preadaptación alcanzado
por las formas ancestrales. Adicionalmente, dado que la reducida tasa
metabólica y la adopción de una estrategia de la A parecen mostrar una
estrecha correlación con condiciones oligotróficas, y dado que este factor
puede variar espacial y temporalmente, es difícil inferir las velocidades
a las que operan los procesos y, por consiguiente, el tiempo involucrado
en alcanzar un alto grado de troglomorfismo. En todo caso, ejemplos de
cavernícolas tropicales y cavernícolas en jóvenes cuevas lávicas prueban
que las modificaciones pueden ser rápidas.
El sistema Schiner-Racovitza redefinido es consistente con las observaciones
y datos actuales. El troglomorfismo, en distintos grados, se correlaciona
con las características de los distintos ambientes cavernícolas. Su reconocimiento
morfológico (tras adecuada comparación con sus relativos epígeos) es una
indicación sustancial de la progresiva adaptación y especialización de
los organismos de un linaje que activamente han colonizado un habitat
extremo.
A lo largo del texto ha sido señalada la inadecuación de algunos conceptos
y la inexactitud o intestabilidad de diversas hipótesis. Así mismo han
sido indicadas las limitaciones de la visión estrictamente alopátrica.
Todos estos aspectos han introducido confusión y "ruido" en la interpretación
de los hechos. La evolución de los cavernícolas, adecuadamente re-examinada
(con una visión amplia), se presenta como un proceso normal, caracterizado
por la progresiva adaptación de los seres vivos a un habitat de adversidad
creciente. Su valor extremo es alcanzado en el ambiente profundo de las
cuevas.

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e-mail: cegalham@yahoo.es
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