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Antropología Física Finalizadas las exhumaciones en la localidad burgalesa de Valdenoceda

El pasado 9 de mayo finalizaron las labores de excavación y exhumación de los restos de 116 personas en la localidad burgalesa de Valdenoceda. Una vez individualizados y documentados estos restos,  además de proceder a su registro, pasarán de forma provisional a un panteón ubicado en el mismo cementerio. En una segunda fase se lleva a cabo el estudio de los restos en laboratorio para ser identificados y entregados a los familiares que los reclamen.

El trabajo ha durado algo más de dos meses y ha sido calificado por el equipo que lo ha realizado como largo y duro por la climatología que ha condicionado el desarrollo de unas tareas meticulosas con el fin de dar con toda la informaicón obtenida en la fase de campo.

El equipo, dirigido pro Jimi Jiménez, ha estado formado por seis arqueólogas, dos arqueólogos y un antropólogo, procedentes de las universidades de Valencia, Granada, Autónoma y Complutense de Madrid.

Una antigua fábrica de seda

Hasta el año 1945 y en las instalaciones de una antigua fábrica de seda, Valdenoceda albergó una cárcel cuyos prisioneros habían luchado durante la guerra civil en el bando republicano. Durante los años que estuvo en funcionamiento, los duros inviernos y las malas condiciones de vida de los prisioneros elevaron la mortandad de la población  reclusa a 156 personas según datos del Registro Civil. Procedían de distintos puntos del Estado y, aunque en su mayoría eran manchegos, también había muchos andaluces, valencianos y seis vascos; entre estos se encontraba un joven que cumplía el servicio militar y que pereció ahogado en el río Ebro, en cuyas orillas se encontraba la cárcel.

Las causas de la muerte parecen estar relacionadas con las condiciones en que vivían en la prisión y, entre otras, se encuentran la tuberculosis y la inanición. “Aunque sus fallecimientos no fueran debidos a una muerte ‘violenta’, las condiciones que tuvieron en vida les pone en común con otras exhumaciones que hemos realizado hasta ahora”, destaca Jimi Jiménez. 

A raíz del convenio que en 2033 se firmó entre el Gobierno Vasco y Aranzadi para la búsqueda de fusilados y desaparecidos en la guerra civil, un solicitante vecino de Amorebieta, José María González,  nieto de uno de los enterrados en Valdenoceda, realizó la solicitud de esta exhumación no sólo por su abuelo sino por los demás vascos fallecidos en aquella cárcel.

Francisco Etxeberria, director del departamento de Antropología Física, realizó un primer informe preliminar; en 2006 el Gobierno central ofertó unas subvenciones para los temas relacionados con la memoria histórica y fosas comunes, por lo que los familiares, asociados en una agrupación, solicitaron una ayuda y realizaron el 14 de abril del pasado año un pequeño homenaje Esta agrupación ha solicitado ahora nuevas  ayudas para el estudio de los restos de cara a una identificación.