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Arqueología Histórica Los depósitos de agua donostiarras, un elemento patrimonial a conservar

Se considera asimismo un testimonio excepcional de la cultura del agua y sostenibilidad de los recursos naturales

El conjunto formado por los antiguos depósitos de agua de Donostia-San Sebastián conocidos como Soroborda y Buskando representa, desde el punto de vista patrimonial, uno de los valores arquitectónicos más interesante y destacado del término municipal donostiarra. Un conjunto que además se completa con otra serie de elementos situados en la zona, como la propia casa del guarda o las primitivas verjas y cierres de la finca que actualmente acoge al vivero municipal.  

Los depósitos son dos interesantes ejemplos de lo que representa la arquitectura pública de finales del XIX, y más específicamente en lo que se refiere al abastecimiento de una serie de recursos de uso común. Este período viene marcado por una serie de grandes logros y una gran renovación desde el punto de vista de los avances constructivos, al calor del incipiente desarrollo industrial y demográfico de nuestras localidades.  

En este contexto general de desarrollo es lógico entender la preocupación mostrada por los gobernantes de la época por garantizar el abastecimiento a su vecindario de un recurso tan común como necesario, aunque a veces de complicada obtención: el agua. Los empeños realizados en esa línea a lo largo de la historia obtendrán un resultado muy variado y no siempre exitoso. Es, pues, bajo estas circunstancias, donde se ha de situar la decisión de construir los depósitos de Soroborda y Buskando.  

Una construcción original

La principal singularidad de estos depósitos radica en la originalidad de su construcción aunque hasta hace unos pocos años han pasado desapercibidos. Es necesario subrayar, además, que el estado de conservación de estas construcciones es excelente, lo cual confiere aún un valor más excepcional a todo el conjunto. Dato éste que viene reforzado por el hecho de encontrarnos ante una tipología específica de construcciones de la que no se tiene constancia de la existencia de otros ejemplos similares en todo el resto Gipuzkoa, siendo contados los existentes en los territorios vecinos. 

Según los estudios realizados por Aranzadi, de la mano del doctor en Historia, Carlos Larrinaga, el director del departamento de Arqueología Histórica, Alfredo Moraza y del arquitecto Javier Puldain, se considera que el conjunto arquitectónico conformado por los depósitos de Soroborda y Buskando es un elemento patrimonial a conservar y un testimonio excepcional de la cultura del agua y sostenibilidad de los recursos naturales de Donostia-San Sebastián. Su restauración arquitectónica y rehabilitación en otros posibles nuevos usos para la ciudad y disfrute de sus habitantes sería la opción más idónea para garantizar la preservación de este importante recurso patrimonial. Resultaría a todas luces contraproducente, como objetivo último de su mantenimiento, la ejecución de ningún tipo de construcción de cierta envergadura sobre los mismos, circunstancia que podría provocar su ruina. 

La idea de reaprovechar estos antiguos y espaciosos recintos para otros usos relacionados con el sector de servicios no es nada nueva y cuenta ya con numerosos ejemplos en otras ciudades. Ejemplos claros de esa actitud y compromiso público con su patrimonio  se pueden encontrar en la Sala de Exposiciones de Montehermoso de Vitoria-Gasteiz, en el Palacio de Congresos de Manresa, en el auditorio Príncipe Felipe en Oviedo, en el canal de Isabel II en Madrid (sede del Archivo central y sala de exposiciones) o en las actuaciones llevadas a cabo con idénticas líneas en otras localidades como Noreña (Asturias), Navas del Rey (Madrid), Humanes (Guadalajara) o Almudevar (Huesca), entre otros muchos ejemplos.

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